El pasado martes 22 de julio, el Campus Huertos se llenó de alegría, imaginación y profundo sentido reflexivo con la intervención “El Principito: una aventura entre planetas”, realizada por los y las estudiantes del electivo de Seminario de Filosofía de Cuarto Medio. En esta actividad, prepararon una experiencia filosófica especialmente dedicada a estudiantes de Cuarto Básico y un curso de Tercero, promoviendo el diálogo, la integración y el aprendizaje intergeneracional.
La jornada comenzó con el simbólico aterrizaje forzoso de una avioneta en el campus, que dio paso al cuentacuentos del Principito, magistralmente relatado por el estudiante Martín Améstica. A través de preguntas sobre la amistad, la autenticidad y el valor de lo esencial, los más pequeños fueron invitados a reflexionar desde su propia experiencia.
Luego del relato, los y las estudiantes de cuarto medio acompañaron a los niños y niñas en un recorrido por distintos planetas, donde encarnaron a los personajes de la obra. Cada estación del viaje representaba un planeta distinto, y en cada uno se promovía una enseñanza filosófica específica: desde la vanidad del vanidoso, la lógica del farolero, la obsesión por el control del rey, hasta el valor del tiempo y el vínculo con la rosa. Estos encuentros no solo recreaban la historia, sino que abrían espacio para pensar críticamente sobre la vida, las relaciones y el sentido profundo de nuestras acciones.
La experiencia, inspirada en el enfoque de Filosofía para Niños, puso en práctica valores fundamentales como la empatía, la escucha activa, el respeto por las distintas formas de comprender el mundo y la ética del cuidado, promoviendo un vínculo respetuoso entre estudiantes de distintos niveles. Como cierre, los participantes recibieron pequeños obsequios con sentido, recordatorios simbólicos de las enseñanzas del Principito.
Durante la próxima semana, se premiará a quienes hayan logrado descubrir el mensaje invisible a los ojos pero esencial al corazón, con llaveros tejidos por el estudiante Sergio Aceitón, quien también motivó a los más pequeños a expresar sus pensamientos con valentía y profundidad.
Esta jornada no solo promovió el aprendizaje filosófico, sino también el compromiso con una formación integral que articula saberes, edades y emociones en una comunidad educativa que se piensa y se cuida.