En el laboratorio de Ciencias, el aprendizaje trasciende la teoría y se convierte en experiencia.
Los estudiantes de 5° básico inician su proceso de comprensión del entorno a través de la recreación del ciclo del agua en una botella, instancia que les permite observar, experimentar y reconocer que incluso los procesos invisibles responden a un orden y una lógica.
Por su parte, los estudiantes de 3° medio, en la asignatura de Biología Celular y Molecular, abordan contenidos de mayor complejidad mediante el reconocimiento de proteínas, actividad que exige precisión, aplicación del método científico y capacidad de análisis.
Ambas experiencias reflejan un propósito común: promover un aprendizaje activo y significativo.
Estas instancias, guiadas por los profesores del Departamento de Ciencias y acompañadas por la encargada de laboratorio, profesora Leticia Williams Pinto, favorecen que el conocimiento se construya desde la práctica, permitiendo a los estudiantes desarrollar habilidades fundamentales como la observación rigurosa, el análisis crítico, la experimentación responsable y la elaboración de conclusiones fundamentadas.
El trabajo en laboratorio se consolida, así como un espacio formativo clave, donde el error se comprende como parte del aprendizaje y donde cada experiencia contribuye al desarrollo del pensamiento científico.
En este contexto, la enseñanza de las Ciencias se orienta a formar estudiantes capaces de comprender, cuestionar y transformar su realidad, en coherencia con los principios de nuestro Proyecto Educativo.